En Barcelona, más exactamente en Sant Sadurní d’Anoia un municipio de la comarca del Alto Panadés, en rincón hay una cava. Es un silencioso y clásico pueblo adornado por bolardos en forma de botella de vino y cultivos de uva.
Es la región con mayor producción de cava de España.
Yo llegué casi por accidente. Fue un plan impulsado por mi mamá y mi esposa que les encanta el vino. Especialmente a mi esposa que le gusta mucho el enoturismo. Revisamos algunos viñedos para visitar, pero el que más nos llamó la atención fue Codorníu por la visita que ofrecían y por su antigüedad y el prestigio de sus cavas. Esta cava nació en 1551 y dicen que es la más antigua de España, y al visitarla se puede ver que es quizás de las más grandes y prestigiosas.
Me encantó que incluye un recorrido en tren bajo tierra por los túneles laberínticos llenos de cavas. Además, hay visita guiada, un museo y cuentan historias de la familia fundadora y toda la tradición del cava en España.

Dicen que este pueblo tiene más de 30 kilómetros bajo tierra llenos de botellas de vino espumoso fermentándose día a día. Literalmente, un mundo de la fantasía bajo tierra.
En esta visita entendí que España es el segundo mayor productor de vino espumoso del mundo y que más del 90% sale de este pueblo, conocido como la Capital del cava.
La llegada es en menos de una hora y se llega en bus, carro o tren desde Barcelona.
¿Qué es el cava?
El cava es un vino espumoso como la champagne. La diferencia con este vino francés solo es el lugar donde se produce. La champagne solo puede llamarse así si viene de la región de Champagne, en Francia. Si se produce en Cataluña, se llama cava, pero realmente sabe muy similar, prácticamente igual y, obviamente, es burbujeante también.
Se hacen casi igual: con el método tradicional, fermentando dos veces la uva en la botella. Solo que en la cava se usan uvas locales como macabeo, y eso le da otra personalidad.
Las botellas duran entre 9 meses y hasta 3 años bajo tierra, explican. Se mantienen bajo tierra especialmente porque pueden tener una temperatura constante de 14° y humedad ideal todo el año.

La visita además incluye un cierre espumoso y con buen sabor pues es (no se esperaba menos) con una cata de cavas maridada con chocolate. Para los niños ofrecen jugo de uvas, así no se quedan con las ganas de probar.
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